Los principales aliados de la OTAN piden a EE UU fijar un plazo para comprobar si Rusia quiere la paz en Ucrania

Estados Unidos es consciente de la creciente impaciencia —e inquietud— internacional ante el aparente punto muerto en que se encuentran las negociaciones para un alto el fuego entre Rusia y Ucrania que Washington ha querido dirigir por su cuenta. Después de escuchar a varios de sus principales aliados de la OTAN insistir en la necesidad de saber cuanto antes si Moscú acepta o no la tregua ya aprobada por Kiev, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha asegurado que es cuestión de “semanas, no meses”, conocer las intenciones de Vladímir Putin. Y ha adelantado que el presidente Donald Trump “reevaluará” la situación si no obtiene una respuesta satisfactoria.

Trump “no va a caer en la trampa de negociaciones interminables”, afirmó Rubio tras la última sesión, este viernes, de la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN en Bruselas. “Sabremos pronto, en cuestión de semanas, no meses, si Rusia va en serio sobre la paz, o no”, agregó, asegurando que Washington no va a esperar de ninguna manera “seis meses” para obtener una respuesta. Si esta es negativa, “reevaluaremos dónde estamos y hacia dónde avanzamos”, indicó; si bien restó importancia al golpe que supondría el portazo ruso para un Trump que llegó a la Casa Blanca prometiendo resolver la guerra de Ucrania “en 24 horas”.

“No estaríamos en una posición diferente a la que estamos hoy, o cuando asumimos el Gobierno. [Trump] quería saber pronto en su mandato si la paz es posible. Y estamos comprobando si los rusos están interesados en la paz. Serán sus acciones, no sus palabras, las que determinen si van en serio o no y pretendemos averiguarlo más pronto que tarde”, justificó Rubio.

Era visible la incomodidad del secretario de Estado estadounidense tras una cita de dos días en la sede de la OTAN en Bruselas en la que varios países han pedido un “plazo” límite para saber de las intenciones de Moscú. Todo ello cuando fuentes de la Alianza han reconocido que, hasta ahora, no hay “ninguna señal” de que Rusia se esté preparando para el alto el fuego al que Kiev ya dio su visto bueno hace semanas. El temor, tanto de analistas de inteligencia como de las capitales, es que Moscú esté intentando ganar tiempo para avanzar en el campo de batalla y, también, arrancar más concesiones cuando vuelva a la mesa de negociaciones.

Algo intolerable tanto para Ucrania — “tenemos que urgir a Rusia hacia la paz, no podemos permitirle que pierda tiempo”, reclamó su ministro de Exteriores, Andrii Sibiga, desde Bruselas — como para algunos de los principados aliados de Washington. El Reino Unido y Francia, que lideran los esfuerzos paralelos de crear una “coalición de voluntarios” para cuando haya un acuerdo de paz, han insistido en los dos días de reuniones en que Rusia no debe dilatar más su respuesta.

“No podemos estar eternamente esperando”, advirtió el ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares. Putin “sigue dando largas”, coincidió su homólogo británico, David Lammy. “Podría aceptar ahora un alto el fuego, pero sigue bombardeando Ucrania, a su población civil, su suministro eléctrico. Te estamos viendo, Vladímir Putin, sabemos lo que haces”, agregó el británico en una comparecencia conjunta con su par francés, Jean-Noël Barrot, quien por su parte le afeó a Moscú su silencio. “Le debe una respuesta a EE UU, que ha trabajado muy duro en sus esfuerzos mediadores y en una propuesta de alto el fuego”, afirmó el francés. “Tiene que ser un sí o tiene que ser un no. [Pero] tiene que ser una respuesta rápida”, subrayó. Basta de “promesas huecas”, acotó la titular de Exteriores alemana, Annalena Baerbock.

“Está claro que está retrasando su respuesta (…) tenemos que asegurarnos de que Rusia no aprovecha esto para obtener una ventaja en su guerra de agresión”, advirtió también la ministra de Exteriores canadiense, Mélanie Joly, que pidió fijar un plazo y reclamó “consecuencias” si Moscú al final rechaza el alto el fuego. Rubio no escondió la “dificultad” de la tarea, pero, pese a todo, dijo confiar en un buen resultado de las negociaciones. “Va a ser duro, va a ser difícil, pero soy optimista”, afirmó ante el escepticismo generalizado.

Coalición de voluntarios

Precisamente la coalición de voluntarios liderada por Francia y el Reino Unido celebró este viernes su primera reunión en la capital de Ucrania, Kiev. La cita tiene como objetivo avanzar en las conversaciones, a nivel operacional, sobre las garantías de seguridad para el país tras un posible cese de las hostilidades. Por este motivo, París y Londres enviaron a sus jefes del Estado Mayor, el general francés Thierry Burkhard y el almirante Anthony Radakin. Ambos se reunieron con la cúpula del ejército ucranio. En su agenda, también estaba previsto un encuentro con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski.

Formada por una treintena de países —miembros de la UE, de la OTAN, más Australia, Canadá y Nueva Zelanda—, esta coalición, que comenzó a andar tras la cumbre de aliados de Ucrania celebrada en Londres el pasado 2 de marzo, tiene como objetivo impulsar las negociaciones para la paz tras tres años de invasión a gran escala rusa y garantizar la seguridad para el pueblo ucranio tras una posible tregua.

Ese primer cometido, el diálogo entre las partes, está actualmente capitalizado por EE UU, en contacto con Moscú, como demostró la visita esta semana a Washington del enviado ruso Kiril Dmitriev, hombre de confianza de Putin. Por lo tanto, la coalición liderada por Francia y el Reino Unido se ha centrado en explorar el posible despliegue de una fuerza militar que vele por el cumplimiento de un futuro alto el fuego, una tarea por la que de momento solo París y Londres se han expresado dispuestos con total claridad, mientras otras cancillerías aliadas han manifestado que es un asunto que está sobre la mesa.

“Un ejército ucranio fuerte será la primera capa de cualquier paz garantizada de forma duradera”, manifestó Barrot desde Bruselas. “Esta es la razón por la que nuestros jefes del ejército están hoy en Kiev”. El ministro de Exteriores francés señaló además que tanto su país como el Reino Unido están en contacto con EE UU para “elaborar escenarios para el seguimiento de un alto el fuego”.

Mientras se suceden los contactos políticos, Moscú mantiene su ofensiva militar nocturna sobre territorio ucranio. Durante la madrugada de este viernes, el ejército ruso lanzó 78 drones contra Ucrania. De estos aparatos, 42 fueron interceptados por las defensas antiaéreas, según los registros de Kiev, por otros 22 inutilizados a través de métodos electrónicos. El impacto de uno de los drones no destruidos mató a al menos cinco personas en el distrito de Novobavarskii, en la provincia de Járkov, en el este del país.

Moscú, por su parte, denunció este viernes que Ucrania había atacado hasta en seis ocasiones instalaciones energéticas rusas en solo 24 horas, contraviniendo la moratoria sobre el sector de la energía acordada con la mediación de Estados Unidos el pasado 25 de marzo. A este respecto y en un encuentro con la prensa local, el jefe de la oficina presidencial de Ucrania, Andrii Yermak, manifestó que no existe aún un “mecanismo claro” para monitorear el alto el fuego tanto en el sector energético como en el mar Negro, pactado en la misma fecha. “Creemos que es la parte estadounidense la que tiene todas las posibilidades para hacerlo”, dijo Yermak, según recoge la agencia de noticias Ukrinform.

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